Orinales ergonómicos y adaptadores o reductores de WC, con y sin escalón, para acompañar el proceso de dejar el pañal.

Acompañar, no forzar
Dejar el pañal es un proceso madurativo, no un entrenamiento. Ocurre cuando el niño está preparado neurológicamente, y eso no se puede acelerar por mucho que se insista. Forzarlo antes de tiempo suele acabar en más accidentes, más tensión y a veces en retroceso.
Las señales de que está listo
- Aguanta el pañal seco dos horas o más.
- Avisa —con palabras o con gestos— de que se ha hecho pipí o caca, o de que va a hacérselo.
- Muestra interés por el baño y por lo que hacéis vosotros allí.
- Es capaz de subirse y bajarse el pantalón con cierta autonomía.
Suele darse entre los dos y los tres años, y en muchos casos más tarde. No hay premio por adelantarlo.
Orinal o adaptador de WC
El orinal tiene una ventaja importante: el niño apoya los pies en el suelo, y esa postura —con las rodillas algo más altas que la cadera— facilita la evacuación. Además puede sentarse y levantarse solo, sin depender de nadie.
El adaptador de WC ahorra limpieza y prepara para el baño de fuera de casa. Si lo usáis, poned un escalón: los pies colgando dificultan hacer fuerza y son una de las causas del estreñimiento infantil en esta etapa.
Sin castigos ni premios exagerados
Los accidentes son parte del proceso y no merecen ninguna reacción negativa. Y los premios muy elaborados generan presión. Naturalidad, paciencia y un baño accesible funcionan mejor que cualquier método.
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