Orinal LUMA
Marca: Lumababy
Referencia: LU01736
Descripción
Orinal LUMA compacto (26,5 x 24 x 13 cm), con inserto interior extraíble para una limpieza más rápida durante el aprendizaje del control de esfínteres. Disponible en 6 colores.
Marca: Lumababy
Referencia: LU01736
Orinal LUMA compacto (26,5 x 24 x 13 cm), con inserto interior extraíble para una limpieza más rápida durante el aprendizaje del control de esfínteres. Disponible en 6 colores.
El orinal LUMA acompaña al peque en la etapa de aprendizaje del control de esfínteres, con un diseño pensado tanto para el niño como para quien tiene que limpiarlo después. Su tamaño compacto, de 26,5 x 24 x 13 cm, resulta cómodo para los más pequeños sin ocupar demasiado espacio en el baño.
El orinal se compone de un cuerpo exterior y un inserto interior extraíble: puedes sacar solo la parte que hay que vaciar y limpiar sin manipular todo el orinal, lo que agiliza bastante la rutina, sobre todo en los primeros días de aprendizaje, cuando los accidentes y los intentos fallidos son parte del proceso.
Su forma redondeada y su base ancha le dan estabilidad sobre el suelo, para que el niño se siente con seguridad sin miedo a que se desplace mientras lo usa.
Está disponible en los tonos Lila Moteado, Sage Green, Blanco Moteado, Light Grey, Blossom Pink y Menta Moteado, combinando con el resto de accesorios de aseo de la colección LUMA.
Tener su propio orinal, con un diseño pensado para él, ayuda a que el peque viva el aprendizaje como algo suyo y no como una obligación impuesta, lo que en muchos casos facilita más adelante la transición hacia el WC de adultos con el reductor correspondiente.
Al compartir paleta de colores con el colchón cambiador, la funda y el cubo para pañales LUMA, se integra sin esfuerzo en una zona de aseo ya coordinada.
No hay una edad exacta para introducir el orinal: la mayoría de peques muestran señales de estar preparados entre los 18 meses y los 3 años, como interesarse por lo que hacen los adultos en el baño, mantenerse secos durante más tiempo entre pañales o avisar de que se han hecho pipí o caca. Tenerlo ya en casa, sin presión, permite que se familiarice con él antes de empezar a usarlo en serio.
Cada niño lleva su propio ritmo en esta etapa, y forzarla suele alargar el proceso en lugar de acortarlo. Dejar el orinal accesible en el baño, sin insistir, y celebrar los avances sin dramatizar los retrocesos suele funcionar mejor que marcarse una fecha límite.
El plástico rígido del orinal soporta bien el uso diario y los lavados frecuentes con agua y jabón, algo importante en un producto que hay que limpiar a fondo varias veces al día durante toda la etapa de aprendizaje.
