La mesilla Victor, el punto de apoyo junto a la cuna o la cama
La mesilla de noche Victor de Kocot Kids es esa pieza pequeña que se acaba usando todos los días: para dejar el cuento de antes de dormir, el chupete, la lamparita de noche o el vaso de agua que muchos peques piden a media noche. Su tamaño compacto la hace fácil de encajar junto a la cuna en los primeros meses y, más adelante, junto a la cama grande.
Forma parte de la colección Victor de Kocot Kids, fabricante polaco de mobiliario infantil de estética escandinava, y comparte materiales y diseño con el resto de piezas de la gama: cuna, cómoda, armario, escritorio y estante Victor. Esto hace que se pueda comprar de forma independiente o como complemento de un dormitorio ya vestido con otras piezas de la misma colección, sin que se note que se ha añadido más tarde.
Materiales
Combina tablero de aglomerado laminado en blanco de baja emisión de formaldehído con patas elevadas de madera maciza de roble de primera calidad, acabadas con barniz nitrocelulósico transparente. Este contraste entre blanco y roble visto es el sello distintivo de toda la colección Victor y aporta un punto de calidez natural que un mueble completamente blanco no tendría.
Diseño pensado para el día a día
- Cajón con sistema de cierre suave (soft-close) y guías de extensión total, para guardar lo que no se quiere tener siempre a la vista.
- Apertura sin tiradores mediante un rebaje fresado, que facilita la limpieza y mantiene la estética minimalista de la colección.
- Patas de roble elevadas que evitan que se acumule polvo debajo y facilitan la limpieza del suelo.
- Tamaño compacto, pensado para caber junto a la cuna o la cama sin robar espacio de paso en la habitación.
Una pieza que acompaña varias etapas
Al ser un mueble de líneas simples y sin motivos infantiles concretos (sin dibujos de animales ni colores llamativos), la mesilla Victor no se queda anticuada cuando el peque deja atrás la primera infancia: sigue teniendo sentido junto a la cama durante la etapa escolar y la adolescencia, lo que la convierte en una compra que no hay que repetir cada pocos años.
Cuidados
El mantenimiento es sencillo: un paño ligeramente húmedo basta para limpiar tanto la superficie laminada como las patas de roble, sin necesidad de productos abrasivos que puedan dañar el barniz nitrocelulósico. Como con el resto de piezas de la colección Victor, conviene evitar la humedad directa y la exposición prolongada al sol para que el acabado se mantenga en buen estado con el paso de los años.