Marco mesa babyprints 1 foto + 1 huella Pearhead
Referencia: P63004
Descripción
Marco de mesa Babyprints de Pearhead, con hueco para una foto de 10x15 cm y kit para conservar la huella de mano o pie del bebé en arcilla. Disponible en blanco y gris.
Referencia: P63004
Marco de mesa Babyprints de Pearhead, con hueco para una foto de 10x15 cm y kit para conservar la huella de mano o pie del bebé en arcilla. Disponible en blanco y gris.
El marco Babyprints de Pearhead no es solo un portafotos: es un pequeño kit de recuerdo pensado para conservar, junto a una fotografía, la huella de la mano o el pie de tu bebé tal y como era en sus primeras semanas de vida. El resultado es un objeto que combina imagen y tacto, algo que una foto sola no puede transmitir: el tamaño real de esa manita en un momento que no vuelve.
Pensado para colocar sobre una mesa, un mueble o una estantería, es uno de los regalos de nacimiento más habituales precisamente porque no depende de que quien lo regale conozca los gustos concretos de los padres: cumple su función en cuanto llega la huella, y queda expuesto en casa durante años.
El proceso es sencillo y no requiere hornear nada: se extiende una porción de arcilla, se presiona con cuidado la mano o el pie del bebé y se deja secar al aire durante 24-72 horas según el grosor de la impresión. Una vez seca, se fija en el hueco del marco reservado para ello, junto a la fotografía elegida en el otro hueco. Es un momento que muchas familias aprovechan para hacerlo en pareja, con calma, sin prisa por que salga perfecto a la primera intentona.
El marco está fabricado en madera con cristal estándar de protección para la fotografía, y mide aproximadamente 29,7 x 19 x 3,5 cm. Disponible en dos acabados —blanco y gris— para adaptarse a distintas decoraciones de habitación infantil o salón.
Pearhead es una marca especializada en artículos de recuerdo y celebración de momentos importantes —nacimientos, primeros años, mascotas—, con un catálogo centrado en convertir hitos familiares en objetos que se conservan y se exponen en casa, más allá de la fotografía convencional.
Es habitual regalarlo en el propio nacimiento, pero también funciona bien un poco más adelante, cuando la familia ya ha elegido la foto que quiere conservar y solo falta el gesto de tomar la huella con calma. Al no llevar pilas ni piezas electrónicas, es un recuerdo que no caduca ni se queda obsoleto: dentro de unos años, la huella diminuta de esos primeros meses seguirá ahí, con el tamaño real que tenía entonces, algo que ninguna fotografía por sí sola consigue transmitir del todo.
Si se prefiere repetir el gesto más adelante —por ejemplo, con la huella del pie a un año de vida—, se puede adquirir arcilla de recambio por separado sin necesidad de comprar un segundo marco.
